GAS E INTEGRACION REGIONAL:
EL PROYECTO DEL RIO MADERA

 

 

El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva enfatiza su interés por la integración regional, uno de los objetivos de su campaña electoral. Para llevar adelante esa política cuenta con el Banco Nacional de Desarrollo-BNDES y la Corporación Andina de Fomento CAF. El primero cuenta con un financiamiento superior a la CAF en un 35 a 40%, con un patrimonio de alrededor de 100000 millones de dólares. La CAF tiene cerca de 200 “proyectos de integración” en cartera, incluyendo el megaproyecto de construcción de represas en el río Madera y en el río Beni, para hacerlos navegables y abrir una ruta de exportación, para la expansión de la soya en la Amazonía.

Para la ministra brasileña Dilma Rousseff la integración energética con Bolivia es estratégica y tiene el objetivo de formar un inmenso mercado consumidor que comparta infraestructura entre Argentina, Brasil y Chile. Para la ministra, Bolivia es un jugador desequilibrante en energía para el Mercosur, tomando en cuenta su potencial energético, no solo por las reservas de gas que están sin mercado, sino por el potencial que tiene la generación de electricidad en base al gas natural. A lo que se sumaría una posición geopolítica envidiable, debido a que la tendencia del flujo entre los puertos del Pacífico y del Atlántico es la del tránsito por Bolivia.

En este marco, es importante recordar que el gasoducto Bolivia-Brasil fue concebido más que como una obra de integración energética entre dos países, como parte de un plan para conectar reservas en ese momento, no interesantes (en Bolivia y Perú: Camisea) y hacerlas disponibles para el mercado brasileño. Por este motivo, se incluyeron las claúsulas de penalización: el Take or Pay y el Delivery or Pay. En el primer caso en realidad se trata de un pago por adelantado del gas no consumido, pero en el segundo es una verdadera penalización económica para el caso de que Bolivia no pudiera cumplir con el volumen comprometido. Las reservas probadas actuales demuestran los cálculos errados de los brasileños y las agencias financieras multilaterales, por lo que la renegociación de los precios del gas que se estaba llevando a cabo en el gobierno de Sanchez de Lozada no era pertinente.

Lo que es aún más preocupante es que la estrategia brasileña para renegociar el contrato introdujo la oferta de “proyectos de integración física”, que en realidad son de interés del país vecino, como se verá más adelante. Entre estos proyectos se destaca el “Complejo del Río Madera”, respecto al cuál, el secretario General del Ministerio de Minas y Energía, Mauricio Tomalsquin dijo: Madera podría ser una útil herramienta de negociación con el gobierno de Bolivia, mientras que el presidente de BNDES, Carlos Lessa sostuvo: “Brasil promueve su propia versión de la conquista del oeste en una zona selvática vecina a Perú y Bolivia, con un megaproyecto que ilustra los sueños de integración de América del Sur, en cuyas fronteras todo está por hacer…”

El proyecto “Complejo del Río Madera” se basa en el Inventario Hidroeléctrico del río Madera realizado por FURNAS, Odebrecht y PCE el 2003, con el objetivo principal de lograr una “mayor integración de la Cuenca Amazónica en el Mercado Consumidor de Energía Eléctrica, así como para la integración de la navegación entre Brasil, Bolivia y Perú, consolidando este corredor de exportación para América del Norte, Europa y Africa, asi como para la propia América del Sur”. Incluye un conjunto de obras, entre las cuales se encuentran dos hidroeléctricas en el tramo Abuná y Porto Velho, en el Estado de Rondonia en Brasil; esclusas , la detonación de la Cchuela Teotonio y otras obras aún no definidas en el trecho binacional Abuná-Guajaramirim, para el cuál se ha propuesto también una represa con esclusas, en un tramo con una presencia importante de cachuelas, que tendrán que ser eliminadas para la navegación. Comprende también la construcción de una represa en Cachuela Esperanza, en el río Beni en Bolivia, cerca de su confluencia con el río Mamoré, para proveer energía al Brasil y el establecimiento de puertos necesarios para la implantación de la Hidrovía de los ríos Madera-Guaporé-Mamoré-Beni-Madre de Dios y Orthom .

El proyecto está siendo propagandizado en Brasil y Bolivia para la “generación de energía en cantidades significativas y de bajo costo y para la consolidación del Polo de Desarrollo Industrial del Agrobusiness en la región oeste del Brasil y la Amazonía boliviana” y se justifica tanto en la generación de energía, como en la reducción de los costos de transporte de granos y otros commodities. Prevee generar 7480 megavatios de electricidad en el lado brasileño y otros 3000 megavatios en Bolivia, lo que significa tres veces la demanda energética de este país. Ello en una de las regiones menos pobladas, donde las necesidades de la población alcanzarían como máximo 20 megavatios. Nuevamente Brasil o las empresas brasileñas se constituirían en el único comprador de toda la energía producida, imponiendo condiciones de compra, contratos y precios, con el agravante de que producirían bastante energía que tendría primero que ser utilizada en el vecino país.

Lessa reconoce que el proyecto tendrá un enorme impacto ambiental. El abaratamiento de los costos de transporte impulsará la producción de soya, de acuerdo a los cálculos de Odebrecht y Furnas, lo que significa la deforestación de uno de los ecosistemas más apartados de América del Sur, la región mejor conservada de la Amazonía, que, en el caso boliviano es una zona de producción extrativista (castaña amazónica), actividad de uso sustentable del bosque, que constituye la principal actividad económica de la región y el segundo producto no tradicional de exportación a nivel nacional.

Por su parte, Brasil tendría acceso más expedito a los mercados asiáticos, el verdadero objetivo de estos proyectos. Actualmente el grupo Tedesco Maggi ha invertido cien millones de dólares en la vía navegable del río Madera donde posee la flota más importante de barcazas y remolcadores, con una capacidad de transporte total de 210000 toneladas por mes . El grupo Maggi es el mayor exportador de soya de Brasil, por lo tanto el mayor interesado en el Polo de Agronegocios a instalar. Su intención es la expansión de la frontera soyera hacia los estados de Rondonia y de paso a la amazonía boliviana.

Se trata de un proyecto con impactos transfronterizos, aún cuando solo se construyan las obras en territorio brasileño: las represas de Santo Antonio y Jirau tienen un área de inundación que alcanza al territorio boliviano. Por este motivo, el gobierno brasileño requiere negociar acuerdos bilaterales. Pero ha encontrado una forma de ofertar los proyectos del Madera a nombre de la “integración regional”, como si fueran de particular interés boliviano por el problema de la mediterraneidad. Las obras proyectadas en Bolivia acabarían con la principal región de ecoturismo de Bolivia, a lo largo de los ríos Beni y Quiquibey, donde se sitúan las principales áreas protegidas de la Cuenca Alta del Amazonas: el Parque Madidi y la Reserva y Territorio Indígena Pilón Lajas, asi como los proyectos de ecoturismo indígena Mapajo, el Alberque Chalalán y una gran variedad de paquetes y proyectos turísticos indígenas, campesinos, municipales y privados.

Por otro lado, la región del Madera es una zona endémica de malaria, con la presencia de algunos de los tipos más agresivos de esta enfermedad. Inundar esta región significaría trasladar la endemia hacia las principales zonas de ecoturismo del país (la cuenca alta del río Beni).

Entre los defensores del complejo del río Madera, se manejaba el argumento de que la aceptación de Bolivia del proyecto, representaría un gran triunfo en la disputa con el gobierno boliviano por la reducción del precio del gas natural importado de Bolivia.

El Complejo Madera corresponde a una propuesta para el desarrollo basada en la visión de los organismos proponentes, CAF (Corporación Andina de Fomento), BID (Banco Interamericano de Desarrollo y FONPLATA (Fondo Financiero para el desarrollo de la Cuenca del Plata), la misma que representa un viejo modelo de desarrollo basado en grandes volúmenes financieros y sobre tres pilares: energía, transporte y telecomunicaciones. Esta visión no considera el desarrollo como resultado de interacciones que no son solo económicas; no comprende el desarrollo como un proceso de modificación de la calidad de vida: educación, salud, cultura, etc. Niega el desarrollo de las poblaciones de los bosques, ribereños, pescadores, extrativistas, indígenas, pues niega su misma existencia. Esta propuesta de desarrollo es por tanto una negación del desarrollo, que, de forma más general puede ser comprendido como el resultado de políticas públicas que son producto de interacciones entre muchas variables, la articulación de actores y la actuación sobre la calidad de vida.

 

DOCUMENTOS:

 

 

El agua dulce como instrumento de integración regional.
 

 

Carta dirigida al Superintendente General del Sistema de Regulación de Recursos Naturales Renovables, Hernán Zeballos, con referencia a la no otorgación de las Licencias Provisionales a las solicitudes realizadas por la empresa Constructora Norberto Odebrecht S.A.: Estudio de Factivilidad para la construcción de Centrales hidroeléctricas en los Ríos Mamoré/Madera y al Estudio de Factibilidad para la construcción de Centrales Hidroeléctricas en el Río Beni.
Páginas:      

 



 

 

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