El Proyecto
La construcción de una Planta Petroquímica a un
costo estimado de US$ 1.400 millones, para la extracción
de etano y la producción de etileno en Puerto Suárez
se encuentra enfocado como un complejo binacional con la participación
de Bolivia y Brasil para crear un polo de desarrollo en Puerto
Suárez y Corumbá (Política de Estado sobre
la utilización de gas natural. Ministerio de Desarrollo
Económico, 2002) que genere la instalación de industrias
derivadas (termoplásticos, colorantes, pinturas, fertilizantes,
insecticidas, resinas, etc.).
Con el fin de aprovechar los líquidos del gas natural que
se comercializa por el gasoducto Bolivia-Brasil y obtener productos
con mayor valor agregado, los gobiernos de ambos países
(Sanchez de Lozada y Cardozo) establecieron la voluntad de viabilizar
el proyecto a mediano plazo, para lo cual crearon un Grupo Petroquímico
que puedan realizar acciones conjuntas para la concreción
de esta empresa. Asimismo, la empresa brasilera OPP Química
(parte del grupo industrial Obedrecht), líder en la fabricación
de productos petroquímicos en Latino América y Petrobras
son las empresas interesadas en llevar adelante el proyecto binacional.
El 27 de junio de 2001, ejecutivos de estas empresas señalaron
que los estudios de viabilidad del proyecto tardarán aproximadamente
un año.
Los efectos
Todo proceso industrial es altamente contaminante e involucra
grandes riesgos ambientales y para las poblaciones cercanas. En
especial la industria petroquímica es generadora de muchos
elementos contaminantes y tóxicos para el ambiente y la
vida humana de lo cual hay experiencias desastrosas en diferentes
lugares del mundo. Por tales motivos, la iniciativa económica
y de desarrollo que pretende impulsar la instalación de
una Planta Petroquímica en territorio boliviano debe ser
analizada detalladamente antes de impulsar un proyecto de esa
magnitud, en especial sobre los riesgos y efectos sobre la salud
de la población y la calidad ambiental de la región.
Los impactos por la instalación de industrias petroquímicas
están asociados con los efectos a la salud humana provocados
por las toxinas generadas en los procesos industriales. Los principales
problemas que se reportan son cáncer, anormalidades reproductivas
y enfermedades del corazón. Entre los químicos tóxicos
generados por los procesos industriales tenemos en primer lugar
la “dioxina” (producto inevitable de la manufactura
de vinilos), que es el antropogénico de mayor toxicidad
conocido. Actualmente hay aproximadamente 75 químicos tóxicos
que componen la clase de compuestos conocidos como dioxinas.
De acuerdo a la Agencia para Substancias tóxicas y Registro
de Enfermedades (ATSDR) de Estados Unidos y otras autoridades
de salud, las personas que sufren riesgos de respirar esta toxina
al vivir cerca de incineradores y basura peligrosa se ven afectadas
por enfermedades como cáncer, endometriosis, incremento
de la infertilidad y desordenes reproductivos, desordenes relacionados
con el déficit de atención, lupus y otras enfermedades
autoinmunológicas.
La instalación de una industria Petroquímica, de
alto riesgo en el Pantanal es aún más peligrosa
por la posibilidad de diseminación de tóxicos y
contaminantes a través de la red hídrica, destruyendo
así la diversidad de ecosistemas y hábitats. El
traslado de hidrocarburos y de productos de la industria petroquímica
lleva el riesgo de derrames accidentales y contaminación
de la región. Los efectos podrán ser más
severos si la vía de transporte es la Hidrovía,
pues las sustancias contaminantes serán transportadas a
distancias muy alejadas, afectando el suelo, vegetación,
fauna y la vida de la zona.