Pasó casi desapercibido, pero el jueves, en Iguazú,
por primera vez un alto funcionario del Fondo Monetario dio la cara
y habló sobre la economía argentina. Fue John Dodsworth,
el “inspector” del organismo residente en la Argentina.
Y lo que dijo fue mucho más importante que su rostro delgado
y con una prolija barba descuidada en una foto.
Desmintió que el acuerdo firmado por la Argentina fue blando,
y recomendó leer “la letra chica” del convenio
firmado en septiembre:
Y parece que tiene razón.
Entre los puntos el acuerdo exige:
• Nueva ley de coparticipación.
• Reforma tributaria eliminando exenciones (incluso los jueces
deberían pagar las ganancias).
• Reformas a la seguridad social.
• Participación del Banco Mundial en la renegociación
de los contratos con las privatizadas.
• Reestructuración del sistema financiero.
• Eliminación de impuestos distorsivo (al cheque y
retenciones).
• Creación de una comisión para modificar –deser
necesario- las normas que generan inseguridad jurídica.
• Participación del Estado en la renegociación
de la deuda privada en el exterior.
• Posibles nuevos cambios en la Ley de Quiebras.
Claro que en enero el país también
firmó un acuerdo y muchos de sus puntos no se cumplieron.
Cuando se lo hicieron notar, el inspector el FMI sostuvo que esta
vez el texto fue leído con cuidado por el presidente Néstor
Kirchner, por lo que suponía que existía la decisión
política de cumplirlo. Hasta la letra chica.
|