Para dar mayor lustre a sus credenciales verdes en la Cumbre Mundial
sobre Desarrollo Sustentable, el Banco Mundial piensa lanzar la
iniciativa de un nuevo fondo en Johannesburgo, destinado a la
promoción del comercio Norte-Sur de créditos de
carbono según las pautas del llamado "Mecanismo de
Desarrollo Limpio"(1). El denominado "Fondo de Carbono
para el Desarrollo Comunitario" si bien se basa en un experimento
de tres años del Banco Mundial (el Fondo Prototipo de Carbono),
será una iniciativa independiente con sus propios estatutos
y estructura de dirección, y se centrará específicamente
en la promoción de proyectos en pequeña escala con
componentes de desarrollo comunitario. Aunque el fondo se centrará
en proyectos de energía en pequeña escala (biogás,
proyectos mini-hidroeléctricos, granjas eólicas),
también financiará proyectos sobre bosques, agricultura
y plantaciones. El fondo se establece en forma conjunta con la
Asociación Internacional de Comercio de Emisiones.
En noviembre el Banco Mundial piensa hacer el lanzamiento de
otro fondo con una orientación más industrial. El
"Fondo de Biocarbono" se centrará exclusivamente
en proyectos de cambios en el uso de la tierra. Una ventana del
fondo financiará proyectos incluidos actualmente en el
marco del Protocolo de Kyoto, pero una segunda ventana promoverá
proyectos experimentales de secuestro de carbono a través
de plantaciones, reforestación y deforestación evitada,
que van más allá de los acuerdos internacionales
actuales. Mediante la adopción del enfoque de "aprendizaje
en la práctica" el Banco espera resolver los problemas
técnicos que asedian a la "forestería del carbono"
y promover "las mejores prácticas".
Pero ¿qué significa realmente el término
"mejores prácticas"? ¿Mejores para quién?
¿A qué intereses sirven realmente? Gran parte del
pensamiento que está detrás de la promoción
de estos experimentos de "forestería del carbono"
resaltan las contribuciones potenciales que se obtendrían
de promover la producción de fibra para abastecer la creciente
demanda de los consumidores de papel y celulosa, satisfaciendo
la demanda mundial de productos de madera y promoviendo la biodiversidad.
Se afirma que quienes aplican las mejores prácticas son
las grandes compañías de plantaciones, el sector
de venta minorista mundial de productos del bosque, los grandes
fondos de inversión que brindan los recursos de capital
para estos nuevos proyectos forestales. Pero, ¿cuáles
son las consecuencias reales de la "forestería del
carbono" para las comunidades locales?
Es probable que los proyectos en gran escala se apropien de grandes
áreas de tierra y bosques, y eso producirá impactos
importantes sobre los pobladores de los bosques. Las "mejores
prácticas" que los pueblos de los bosques promueven
para tener la oportunidad de enfrentar estas amenazas (reconocimiento
de sus derechos sobre la tierra y el derecho al consentimiento
libre e informado), son justamente aquellas que el Banco Mundial
ha rechazado en reiteradas ocasiones al reelaborar sus políticas
sobre represas, reasentamientos, pueblos indígenas y bosques.
¿Cuáles son las posibilidades de que el Banco Mundial
adopte para la "forestería del carbono" normas
más fuertes que las que ya adoptó para sus otras
iniciativas de desarrollo? Si las "mejores prácticas"
no están fundadas en requisitos obligatorios, podemos estar
seguros que lo que se obtendrá serán las "peores
prácticas".
En cuanto a las alternativas de base comunitaria, hacer participar
a las comunidades locales en la "forestería del carbono"
no es simplemente una forma astuta de proporcionarles financiación
adicional para lo que de todas formas ya están haciendo.
Estas actividades no aprueban el examen de "adicionalidad".
Los proyectos de "forestería del carbono" requerirán
que las comunidades adopten prácticas nuevas que crearán
depósitos de carbono adicionales y de largo plazo. Si estos
proyectos fracasan y no logran almacenar carbono en la cantidad
o en los plazos planificados, ¿quién tendrá
la responsabilidad de rembolsar su dinero a los inversores? Existe
la preocupación real de que los proyectos de "forestería
del carbono" expongan a los pobres a riesgos adicionales
que no están en condiciones de afrontar.
Las presiones para seleccionar especies que almacenen carbono
con rapidez, también pueden alejar a la "forestería
del carbono" de una selección de especies de entre
los diversos y valiosos árboles múlti-propósito
que sirven de sustento para las poblaciones locales. La "forestería
del carbono" puede de esta forma no sólo reducir la
biodiversidad, sinotambién poner en peligro la diversidad
cultural y las formas de sustento.
Establecer una multitud de proyectos en pequeña escala
y pagar por la certificación externa requerida para verificar
la efectividad de los depósitos de carbono también
implicará enormes costos de transacción adicionales,
tanto para el Banco como para las comunidades, pero las modalidades
para otorgar fondos de subvención que ayuden a las comunidades
a cumplir con estos gastos generales todavía no se han
determinado. El Banco espera reducir sus costos trabajando a través
de "organizaciones intermediarias". El riesgo consiste
en que esas organizaciones no representen los puntos de vista
ni las preocupaciones de los pobladores locales y que el proceso
pueda favorecer relaciones del tipo patrono/cliente que perpetúen
la marginación de los pobres y de quienes carecen de poder.
Preocupa a los escépticos que el Banco esté estableciendo
estas iniciativas para presionar a los negociadores en el Panel
Intergubernamental de la Convención Marco sobre Cambio
Climático a aceptar el comercio de carbono como la forma
principal de abordar el calentamiento mundial. También
temen que al promover todos estos fondos el Banco Mundial se esté
presentando como la agencia que obviamente será responsable
de la instrumentación de estos acuerdos una vez que se
firmen. ¿Trabajo para los muchachos o una oportunidad real
para los pobres?
(1) "Ningún mecanismo de desarrollo puede ser limpio,
desde nuestro punto de vista, si no garantiza los derechos de
los Pueblos indígenas, incluyendo el derecho al consentimiento
informado previo y libre de las comunidades locales e indígenas
y el respeto por nuestras culturas, prácticas, ciencias
y conocimientos". (Declaración del Comité de
Pueblos Indígenas y Comunidades Locales a la Séptima
sesión de la Conferencia de las Partes del Convenio Marco
de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, realizada
en Marrakech, Reino de Marruecos, 29 de octubre al 9 de noviembre
de 2001).