| “La política energética
también debería reflejar la estrategia de desarrollo
que aspira el país, en consecuencia definir con claridad
los usos que se darán a los recursos provenientes de
las diferentes actividades y proyectos que se podrían
emprender. Una política energética debería
estar destinada a satisfacer las necesidades energéticas
del país en el marco del desarrollo sustentable, el
uso de energías limpias y garantizar el acceso de energía
a las poblaciones futuras, lo que implica atender los impactos
ambientales. La política energética debería
ser producto del consenso social, con una visión integral”.
|
Carlos Villegas |
PATRICIA MOLINA
1. Renegociación del Contrato de venta de gas
Bolivia-Brasil
En enero del 2003 Petrobras oficializó a
YPFB la solicitud de revisión del contrato de compra venta
de gas entre ambas empresas, la misma que incluía la revisión
del volumen de compras, del precio y la anulación del Take
or Pay. Para algunos especialistas, en ese momento Brasil tenía
un gran poder de presión porque se trataba del único
gran mercado consumidor para el gas boliviano, aunque Bolivia era
también el único abastecedor capaz de atender toda
la demanda brasileña, lo cual se confirmó un año
más tarde luego de la crisis energética argentina,
que arrastró a varios países, entre ellos a Chile.
El tiempo y los sucesos de octubre se encargaron
de encausar las negociaciones o más bien de darlas por terminadas.
Después de la salida del ex presidente Gonzalo Sanchez de
Lozada, como muestra de apoyo al nuevo gobierno boliviano, el gobierno
brasilero no volvió a pedir la renegociación y más
bien los volúmenes de importación de gas fueron incrementados
hasta alcanzar cerca del volumen acordado en el contrato, lo que
de todos modos coincide con el incremento de la demanda interna
de Brasil.
Las cláusulas Take or Pay y Delivery or
Pay establecen penalizaciones diferentes tanto para el comprador
como para el vendedor en caso de que no se cumplan con los volúmenes
acordados, aunque de todos modos el comprador recibirá el
gas cuando lo demande, por lo que se trata de un pago por adelantado.
Los contratos fueron firmados entre Petrobras y YPFB. Por las acciones
que posee en los principales pozos con reservas certificadas, Petrobras
tiene un doble rol, como vendedor y como comprador. La participación
de Petrobras en el total exportado al Brasil es de 52.9% y tiene
la mayor participación en el total de ventas durante el periodo
1999-2002 con el 40%, seguida del resto de las petroleras que agregan
gas (20%), las transportadoras Frontera y Río Grande (17%),
el Tesoro General de la Nación (13.5%), los departamentos
(4.9%) y YPFB (2.5%).
Los argumentos para intentar la renegociación
del precio y del volumen se basaban en que, el precio del gas boliviano
no era competitivo, razón por la que el mercado brasileño
no podía expandirse tal como estaba previsto en el contrato.
El planteamiento era reducir el precio para estimular el consumo
en el mercado de Brasil. Luego de la crisis energética que
vivió Brasil en mayo del 2001, entre otros aspectos, a consecuencia
de la baja del nivel de las represas hidroeléctricas, el
gobierno estableció medidas para reducir la demanda energética
o impulsar el ahorro de energía, las cuales alcanzaron éxitos
inesperados. Por ejemplo, en Sao Paulo, se registró un baja
del 22.2% en el consumo de electricidad . Al año siguiente,
cuando llovió por encima de la media y las represas volvieron
a llenarse, se produjo un sobreabastecimiento que hizo bajar los
precios de la energía hidroeléctrica por debajo de
sus costos, (de R$ 700/R$/Kw 4R$/Kw) poniendo fuera de competencia
no solo al gas boliviano en Sao Paulo, sino también al gas
brasileño o argentino. Asi, luego de dos años de obligar
a los brasileros a reducir el consumo, el gobierno pasó a
incentivar exactamente lo opuesto, debido a que el excedente a comienzos
del 2003 era mucho mayor de lo que los técnicos del sector
admitían inicialmente. (7500 MW)
Para algunos analistas, si el Brasil hubiese invertido
recursos públicos en medidas agresivas para promover la conservación
y eficiencia de energía y alternativas energéticas
disponibles, habría diferido la urgencia de la crisis energética,
ganando tiempo para planear mejor un futuro energético sustentable.
En lugar de ello, la crisis energética fue aprovechada por
organismos como el BID y la CAF, para estimular inversiones en megaproyectos
de energía en Brasil y actualmente también de infraestructura
en Bolivia, como los cuestionados proyectos de las represas del
Madera.
Los gobernantes brasileños negociaron hábilmente
el precio del gas boliviano puesto en Sao Paulo, donde los costos
de transporte duplican el precio de Corumbá, siendo que el
gas boliviano era y es altamente competitivo en las regiones cercanas
a la frontera y aledañas .
A inicios de mayo del 2003 las negociaciones no
habían avanzado significativamente. Durante el primer semestre
de ese año, la factura por el Take or Pay ascendió
a 130 millones de dólares pero Petrobras se negó a
pagar aduciendo que la infraestructura boliviana para el transporte
del insumo no había sido completada, por lo que aún
si la compañía hubiera demandado el gas comprometido,
no se podría haber concretado . Después de Octubre,
se acordó que Brasil pague una media entre lo calculado por
YPFB (110 millones de dólares) y la de Petrobras (88 millones
de dólares) por el año 2002, monto que ya debería
estar cancelado. Con respecto a la penalización por el año
2003 no se conocen acuerdos.
2. Gas e integración regional
El presidente brasileño Luiz Inacio Lula
da Silva enfatiza su interés por la integración regional,
uno de los objetivos de su campaña electoral. Para llevar
adelante esa política cuenta con el Banco Nacional de Desarrollo-BNDES
y la Corporación Andina de Fomento CAF. El primero cuenta
con un financiamiento superior a la CAF en un 35 a 40%, con un patrimonio
de alrededor de 100000 millones de dólares. La CAF tiene
cerca de 200 “proyectos de integración” en cartera,
incluyendo el megaproyecto de construcción de represas en
el río Madera y en el río Beni, para hacerlos navegables
y abrir una ruta de exportación, para la expansión
de la soya en la Amazonía.
Para la ministra brasileña Dilma Rousseff
la integración energética con Bolivia es estratégica
y tiene el objetivo de formar un inmenso mercado consumidor que
comparta infraestructura entre Argentina, Brasil y Chile. Para la
ministra, Bolivia es un jugador desequilibrante en energía
para el Mercosur, tomando en cuenta su potencial energético,
no solo por las reservas de gas que están sin mercado, sino
por el potencial que tiene la generación de electricidad
en base al gas natural. A lo que se sumaría una posición
geopolítica envidiable, debido a que la tendencia del flujo
entre los puertos del Pacífico y del Atlántico es
la del tránsito por Bolivia.
En este marco, es importante recordar que el gasoducto
Bolivia-Brasil fue concebido más que como una obra de integración
energética entre dos países, como parte de un plan
para conectar reservas en ese momento, no interesantes (en Bolivia
y Perú: Camisea) y hacerlas disponibles para el mercado brasileño.
Por este motivo, se incluyeron las claúsulas de penalización:
el Take or Pay y el Delivery or Pay. En el primer caso en realidad
se trata de un pago por adelantado del gas no consumido, pero en
el segundo es una verdadera penalización económica
para el caso de que Bolivia no pudiera cumplir con el volumen comprometido.
Las reservas probadas actuales demuestran los cálculos errados
de los brasileños y las agencias financieras multilaterales,
por lo que la renegociación de los precios del gas que se
estaba llevando a cabo en el gobierno de Sanchez de Lozada no era
pertinente.
Lo que es aún más preocupante es
que la estrategia brasileña para renegociar el contrato introdujo
la oferta de “proyectos de integración física”,
que en realidad son de interés del país vecino, como
se verá más adelante. Entre estos proyectos se destaca
el “Complejo del Río Madera”, respecto al cuál,
el Secretario General del Ministerio de Minas y Energía,
Mauricio Tomalsquin dijo: Madera podría ser una útil
herramienta de negociación con el gobierno de Bolivia, mientras
que el presidente de BNDES, Carlos Lessa sostuvo: “Brasil
promueve su propia versión de la conquista del oeste en una
zona selvática vecina a Perú y Bolivia, con un megaproyecto
que ilustra los sueños de integración de América
del Sur, en cuyas fronteras todo está por hacer…”
El proyecto “Complejo del Río Madera”
se basa en el Inventario Hidroeléctrico del río Madera
realizado por FURNAS, Odebrecht y PCE el 2003, con el objetivo principal
de lograr una “mayor integración de la Cuenca Amazónica
en el Mercado Consumidor de Energía Eléctrica, así
como para la integración de la navegación entre Brasil,
Bolivia y Perú, consolidando este corredor de exportación
para América del Norte, Europa y Africa, asi como para la
propia América del Sur”. Incluye un conjunto de obras,
entre las cuales se encuentran dos hidroeléctricas en el
tramo Abuná y Porto Velho, en el Estado de Rondonia en Brasil;
esclusas , la detonación de la Cachuela Teotonio y otras
obras aún no definidas en el trecho binacional Abuná-Guajaramirim,
para el cuál se ha propuesto también una represa con
esclusas, en un tramo con una presencia importante de cachuelas,
que tendrán que ser eliminadas para la navegación.
Comprende también la construcción de una represa en
Cachuela Esperanza, en el río Beni en Bolivia, cerca de su
confluencia con el río Mamoré, para proveer energía
al Brasil y el establecimiento de puertos necesarios para la implantación
de la Hidrovía de los ríos Madera-Guaporé-Mamoré-Beni-Madre
de Dios y Orthom .
El proyecto está siendo propagandizado en
Brasil y Bolivia para la “generación de energía
en cantidades significativas y de bajo costo y para la consolidación
del Polo de Desarrollo Industrial del Agrobusiness en la región
oeste del Brasil y la Amazonía boliviana” y se justifica
tanto en la generación de energía, como en la reducción
de los costos de transporte de granos y otros commodities. Prevee
generar 7480 megavatios de electricidad en el lado brasileño
y otros 3000 megavatios en Bolivia, lo que significa tres veces
la demanda energética de este país. Ello en una de
las regiones menos pobladas, donde las necesidades de la población
alcanzarían como máximo 20 megavatios. Nuevamente
Brasil o las empresas brasileñas se constituirían
en el único comprador de toda la energía producida,
imponiendo condiciones de compra, contratos y precios, con el agravante
de que producirían bastante energía que tendría
primero que ser utilizada en el vecino país.
Lessa reconoce que el proyecto tendrá un
enorme impacto ambiental. El abaratamiento de los costos de transporte
impulsará la producción de soya, de acuerdo a los
cálculos de Odebrecht y Furnas, lo que significa la deforestación
de uno de los ecosistemas más apartados de América
del Sur, la región mejor conservada de la Amazonía,
que, en el caso boliviano es una zona de producción extrativista
(castaña amazónica), actividad de uso sustentable
del bosque, que constituye la principal actividad económica
de la región y el tercer producto no tradicional de exportación
a nivel nacional.
Por su parte, Brasil tendría acceso más
expedito a los mercados asiáticos, el verdadero objetivo
de estos proyectos. Actualmente el grupo Tedesco Maggi ha invertido
cien millones de dólares en la vía navegable del río
Madera donde posee la flota más importante de barcazas y
remolcadores, con una capacidad de transporte total de 210000 toneladas
por mes . El grupo Maggi es el mayor exportador de soya de Brasil,
por lo tanto el mayor interesado en el Polo de Agronegocios a instalar.
Su intención es la expansión de la frontera soyera
hacia los estados de Rondonia y de paso a la amazonía boliviana.
Se trata de un proyecto con impactos transfronterizos,
aún cuando solo se construyan las obras en territorio brasileño:
las represas de Santo Antonio y Jirau tienen un área de inundación
que alcanza al territorio boliviano. Por este motivo, el gobierno
brasileño requiere negociar acuerdos bilaterales. Pero ha
encontrado una forma de ofertar los proyectos del Madera a nombre
de la “integración regional”, como si fueran
de particular interés boliviano por el problema de la mediterraneidad.
Las obras proyectadas en Bolivia acabarían con la principal
región de ecoturismo de Bolivia, a lo largo de los ríos
Beni y Quiquibey, donde se sitúan las principales áreas
protegidas de la Cuenca Alta del Amazonas: el Parque Madidi y la
Reserva y Territorio Indígena Pilón Lajas, así
como los proyectos de ecoturismo indígena Mapajo, el Alberque
Chalalán y una gran variedad de paquetes y proyectos turísticos
indígenas, campesinos, municipales y privados.
Por otro lado, la región del Madera es una
zona endémica de malaria, con la presencia de algunos de
los tipos más agresivos de esta enfermedad. Inundar esta
región significaría trasladar la endemia hacia las
principales zonas de ecoturismo del país (la cuenca alta
del río Beni).
Entre los defensores del complejo del río
Madera, se manejaba el argumento de que la aceptación de
Bolivia del proyecto, representaría un gran triunfo en la
disputa con el gobierno boliviano por la reducción del precio
del gas natural importado de Bolivia.
El Complejo Madera corresponde a una propuesta
para el desarrollo basada en la visión de los organismos
proponentes, CAF (Corporación Andina de Fomento), BID (Banco
Interamericano de Desarrollo y FONPLATA (Fondo Financiero para el
desarrollo de la Cuenca del Plata), la misma que representa un viejo
modelo de desarrollo basado en grandes volúmenes financieros
y sobre tres pilares: energía, transporte y telecomunicaciones.
Esta visión no considera el desarrollo como resultado de
interacciones que no son solo económicas; no comprende el
desarrollo como un proceso de modificación de la calidad
de vida: educación, salud, cultura, etc. Niega el desarrollo
de las poblaciones de los bosques, ribereños, pescadores,
extrativistas, indígenas, pues niega su misma existencia.
Esta propuesta de desarrollo es por tanto una negación del
desarrollo, que, de forma más general puede ser comprendido
como el resultado de políticas públicas que son producto
de interacciones entre muchas variables, la articulación
de actores y la actuación sobre la calidad de vida.
3. Petrobras en Bolivia
Petrobras es una empresa de sociedad mixta operada
por el Estado de Brasil que figura entre las tres empresas con mayores
utilidades de Sudamérica , una compañía que
actúa en exploración, producción, refinería,
comercialización y transporte de petróleo y sus derivados
en el Brasil y en el exterior. Se las ha arreglado para controlar
todos los aspectos del negocio del gas natural en Bolivia, desde
su extracción hasta su transporte y comercialización.
Petrobras Bolivia fue creada el 25 de noviembre
de 1995 “estratégicamente ligada a la exploración
y producción de reservas de gas para garantizar el abastecimiento
del gasoducto Bolivia-Brasil, concluído en diciembre de 1998
y también para liderizar otras iniciativas en el sector energético
boliviano, ligadas al proceso de integración binacional que
significó la construcción del gasoducto, la mayor
obra de este tipo en Sudamérica”
En Bolivia posee el 9% de las acciones de la Transportadora
del Gasoducto GTB, el 44.5% del gasoducto Gasyrg (Yacuiba-Río
Grande), el 100% de los gasoductos de la Transportadora San Marcos,
empresa creada para el transporte de hidrocarburos en y desde Bolivia
a Brasil (Puerto Suárez-Corumbá).
Junto con Total Fina Elf es dueña del 30%
de las acciones de la Planta de Compresión de Gas de Río
Grande y de 20.6 TCF (45%) del total de reservas probadas en los
Campos San Alberto y San Antonio, los mayores de Bolivia. Tiene
concesiones en los departamentos de Tarija, Chuquisaca, Cochabamba,
Beni y La Paz. Los últimos bloques recibidos en concesión
son los de Río Hondo, en los departamentos de La Paz, Beni
y Cochabamba y el Bloque Ingre, en Chuquisaca.
Tiene además participación en 5 bloques,
tres de los cuales se encuentran en fase de producción. Ejerce
el papel de operador en 4 bloques.
En la actividad de refinamiento, Petrobras, a través
de la Empresa Boliviana de Refinación EBR es propietaria
de las refinerías Gualberto Villarroel (Santa Cruz) y Guillermo
Elder (Cochabamba), de donde provee carburantes a todo el territorio
nacional y vende lubricantes básicos a los mercados peruano
y chileno e intercambia aceites crudos y acabados con la empresa
argentina EG3. La EBR se encuentra entre las 500 mayores empresas
de Latinoamérica de la gestión 2002, según
el ranking de América Economía, registrando ese año
ventas por 360 millones de dólares . El 2004 inició
la exportación de gasolina a Paraguay.
Petrobras controla totalmente la recientemente
creada Empresa Boliviana de Distribución EBD, una de las
empresas mayoristas. De las 76 estaciones existentes al final del
2002 con relaciones contratuales, 3 tenían bandera Petrobras.
La EBD facturó el 2002 116 millones de dólares con
la venta de 2000 barriles diarios de gasolina y 2600 barriles diarios
de diesel. La EBD es también propietaria de una fábrica
de lubricantes en Cochabamba. Además de la marca YPFB, actúa
con la marca LUBRAX importada de Brasil.
Petrobras y EBD comercializan también asfalto,
y parafinas producidos en la Refinería de Cochabamba.
A partir del 1 de junio del 2004 la Empresa Boliviana
de Distribución EBD, cambió su razón social
a Petrobras Bolivia Distribución S. A.
4. Negocios “hábiles”
Las ventas de gas a través de ramales del
Gasbol han sido cuestionadas por diferentes motivos, entre estos
la falta de fiscalización, la situación ilegal de
las empresas involucradas, la escasa o nula participación
de YPFB, la fijación de precios. Estos son los casos del
gasoducto a Cuiabá y del ducto para proveer gas a la planta
Termoeléctrica Termo Pantanal, en Corumbá, Brasil.
A inicios de año 2004, los gobiernos municipales
de Puerto Quijarro y Puerto Suárez enviaron una nota al ministro
de Hidrocarburos denunciando que Petrobras, a través de su
subsidiaria la Transportadora San Marcos, pretendía transportar
gas desde la Estación El Mutún para alimentar una
planta termoeléctrica en Corumbá, con lo cuál
evitaría el uso del gas del gasbol al precio en frontera
y podría aprovechar la subvención en Bolivia para
la comercialización interna de gas a través de la
“tarifa estampilla” (precio único). Para ello,
la Transportadora San Marcos, pretendía utilizar una licencia
otorgada el 2002 a Petrobras para construir las plantas de San Marcos
en Puerto Suárez-Bolivia y la TermoCorumbá, en Corumbá-Brasil
y para los ductos que transportarían gas a las mismas, proyectos
que fueron abandonados. El ex viceministro de Hidrocarburos Mauricio
Galleguillos elevó una queja formal a su homólogo
del Brasil, Dilma Rouseff protestando “por una decisión
inconsulta que tomó Petrobras”
Las mencionadas plantas formaban parte de los acuerdos
de integración energética entre Bolivia y Brasil que
tenían como objetivo producir electricidad para el mercado
brasileño. Los socios accionistas de la Termoeléctrica
San Marcos eran Duke Energy (46%), Petrobras (25%), Corani S. A.(22%)
(empresa capitalizada por Duke Energy y conformada también
por las AFP´s Futuro de Bolivia y Previsión) y la Cooperativa
Rural de Electricidad (CRE 7%). El proyecto fue paralizado cuando
las obras se encontraban en un 2% de avance (adjudicación
de terrenos en ZOFRAMAQ). La potencia proyectada del proyecto era
de 88 MW. Los socios de la planta TermoCorumbá eran Duke
Energy y Petrobras. El 2003 la CRE salió de la sociedad e
inauguró su propia termoeléctrica el 6 de marzo del
2004 con una potencia de 12 MW con proyecciones de alcanzar 80 MW
y exportar a Brasil el 2005.
En lo que se refiere a la termoeléctrica
de Corumbá, esta fue reemplazada por la Termo Pantanal, siendo
responsable de la implantación del proyecto MPX TermoCeará
LTDA. El empresário Eike Fuhsken Batista, dueño del
MPX, posee el 20% de las acciones de la Empresa Minera Mineração
Corumbaense Reunida, una de las promotoras del polo-siderúrgico
en la región. El empresario declaró a la prensa brasilera
que invertirá U$ 125 millones de dólares en la construcción
de la planta de Corumbá, que tendrá una potencia de
245.25 MW.
El precio al que pretendía comprar gas la
Termo Pantanal es de 1.4 dólares por millón de BTU,
que es el precio en el mercado interno en Bolivia. Este precio ponía
en riesgo el proyecto de la termoeléctrica emprendida por
la Cooperativa Rural de Electricidad (CRE) en julio del 2003. La
denuncia dio lugar a que el gobierno emita el Decreto Supremo 27428
del 31 de marzo del 2004 que suspende la otorgación de permisos
de exportación de gas natural por parte de la Superintendencia
de Hidrocarburos, a través de Ductos Menores y Líneas
Laterales o Ramales, hasta la promulgación de una Ley destinada
a regular su utilización y operación. El decreto establece
que es necesario fijar jurídicamente la utilización
y operación de las líneas laterales o ramales, tomando
en cuenta el objeto que deben cumplir, a través del establecimiento
de normas que prohiban su utilización directa para la exportación
y que su operación en todo caso debe estar destinada a beneficiar
el desarrollo de la infraestructura de transporte en el mercado
interno de Hidrocarburos.
A pesar de ello, en reunión llevada a cabo el 7 de abril
en el despacho de la ministra Dilma Rouseff, en Brasilia, los representantes
de los gobiernos de Bolivia y Brasil acordaron la venta de gas al
precio pretendido por la Termo Pantanal, lo que para los brasileños
no podría haber sido mejor, puesto que comprarían
el gas boliviano manteniendo la tarifa diferenciada de 1.4 por millón
de BTU. Participaron en la reunión por Bolivia, el cuestionado
ministro Antonio Araníbar (quien renunció cuatro días
después) y el actual Delegado Presidencial para la Revisión
de la Capitalización Francesco Zaratti, entonces asesor del
Ministro Araníbar.
Por qué se ratificó un precio tan
bajo, que además es un precio subsidiado para el consumo
nacional? A nombre de la integración? El precio en frontera
del gas que compra Brasil por el gasoducto se encuentra entre 1.93
y 2.33 dólares por millón de BTU, un precio altamente
competitivo para la región, que no tiene ni pozos gasíferos
ni hidroeléctricas cercanas. Pero ¿puede entenderse
como integración la provisión de gas subsidiado boliviano
a empresarios brasileños, para el establecimiento de un polo
siderúrgico y gas químico en el Brasil? Cuál
es el sentido de poseer un recurso como el gas si este no puede
ser utilizado en mejores condiciones para inversiones nacionales,
cuya magnitud y orientación apuntan hacia un desarrollo local
más sostenible que el de los grandes emprendimientos brasileños?
Probablemente la segunda fase de esta “integración”
sea la entrega de los yacimientos del Mutún a los mismos
empresarios brasileños, lo que tendrá el agravante
de que los impactos de las fases preliminares de la siderurgia,
que son los peores del proceso siderúrgico, afecten el Pantanal
boliviano. Es necesario recordar que el ex ministro Araníbar
había asegurado antes de reunirse con la ministra Rouseff
(07/04/04), que el tema tarifario que acordaron MSGas (la empresa
conformada por MPX) y Petrobras (1.4 por millón de BTU) no
sería un tema a tratar .
La nota del matutino La Prensa (14 de abril de
2004) indica que “negociaron la reactivación de un
plan para construir un polo petroquímico y dos plantas termoeléctricas
en la frontera binacional”. Al respecto la planta termoeléctrica
de San Marcos jamás fue construida y fue la Empresa Gravetal,
procesadora de granos quien construyó una termoeléctrica
para sustituir el carbón que utilizaba hasta hace un año
atrás. Hasta hace muy poco tiempo, las ciudades de Puerto
Suárez y Puerto Quijarro adquirían energía
eléctrica de la Compañía de Energía
Eléctrica de Matto Grosso do Sul (ENERSUL), a precios tan
altos que hacían imposible iniciar y mantener cualquier actividad
económica en la región. Como Gravetal producía
energía sobrante empezó a venderla, lo que motivó
a la CRE emprender la construcción de la Termoeléctrica
Germán Busch, con proyecciones de ampliación y exportación.
Solo con el anuncio del proyecto de la CRE, se
logró una disminución de las tarifas eléctricas
de Enersul en aproximadamente un 30%. Entre el nacimiento de la
iniciativa en septiembre del 2002 y la entrada en operación
de la planta de la CRE en Marzo del 2004, los costos de energía
eléctrica de la zona se habían reducido en aproximadamente
un 42 a 45% .
De acuerdo al ex Ministro y analista Alvaro Ríos,
la termoeléctrica de la CRE tiene un efecto multiplicador
muy importante debido a que consumirá más de $US.
400000 anuales en gas a futuro, lo que implica pago de regalías,
impuestos en boca de pozo, costos de transporte e impuestos a las
utilidades de la planta. Sin olvidar que se trata de energía
de mejor calidad, con tarifas mucho más bajas y por tanto
energía mucho más competitiva, que evita la fuga de
divisas del país por la importación de electricidad
del Brasil en un orden de 1.5 a 1.6 millones de dólares al
año. Además la Planta Germán Busch está
diseñada para generar excedentes de exportaciones al país
vecino .
Con el precio que se habría negociado para
la Termo Pantanal, que es el mismo que paga la CRE para la planta
Germán Busch, se inviabilizan las posibilidades de exportación
de energía eléctrica desde esta planta, porque se
igualan los precios del gas en territorio boliviano y brasileño,
con lo que la Termo Pantanal podrá generar energía
por lo menos al mismo precio que la CRE, abasteciendo la demanda
energética de la región. Por esto, los gobiernos municipales
de Puerto Suárez y Puerto Guijarro han solicitado que el
gas que pasa por esos pueblos beneficie primero a las inversiones
nacionales.
En declaraciones recientes, el presidente Carlos
Mesa negó que se venderá gas a la Termo Pantanal antes
de que se realice el referendum. Para el ex Ministro de Minería
e Hidrocarburos Alvaro Ríos el proyecto de TermoPantanal
en Corumbá es nuevo y no puede entrar dentro del acuerdo
que firmaron los presidentes Hugo Banzer Suárez, de Bolivia,
y Enrique Cardoso, de Brasil, para construir dos plantas termoeléctricas
a ambos lados de la frontera. Por su parte los ejecutivos de MPX,
la dueña de Termo Pantanal han propuesto a la CRE ser socia
de la Termo Pantanal con el objetivo de destrabar las negociaciones
por el combustible a tiempo de presentar la Termo Pantanal como
un proyecto de integración binacional que estará acompañado
por una termoeléctrica similar en Puerto Suárez, aunque
no quiere adelantar detalles de esta última.
El dueño de MPX es Eike Batista, un empresario
minero que invitó a Petrobras a ser socia del emprendimiento.
La Termo Pantanal está diseñada para abastecer energía
al polo petroquímico que se pretende desarrollar en Brasil.
En el caso de las ventas a Cuiabá, actualmente
bajo investigación de la Superintendencia General y la Superintendencia
de Hidrocarburos, se acaba de poner en evidencia que, al no ser
YPFB agregador de los volúmenes exportados, no existe ningún
tipo de fiscalización de estas ventas y ni siquiera existe
información clara sobre las empresas que son parte del negocio.
Por lo tanto, el volumen de regalías, así como el
momento en que las pagan, si lo hacen, está bajo la completa
discrecionalidad de estas empresas, que básicamente son diferentes
formas jurídicas de Enron y Shell: Gas Oriente Boliviano
(Enron 50%, Shell 50%) entrega a Gas Trans Boliviano GTB y esta
entrega a Southern Cone Gas-SGS (Enron y Shell), la cuál
a su vez lo revende a Transborder Gas Services-TBS (Enron y Shell),
quien finalmente lo entrega a la Planta de Cuiabá.
5. Petrobras y medio ambiente
Gasoducto Bolivia Brasil
La construcción del gasoducto Bolivia Brasil
es utilizada como ejemplo de manejo y responsabilidad ambiental
pero los problemas, infracciones y denuncias durante la fase de
construcción y posteriormente, fueron diversas en aspectos
tan básicos como los efectos en tierras comunales indígenas
y áreas protegidas de la delicada cuenca amazónica
de Bolivia, la falta de información y accesibilidad a documentos
como el estudio de evaluación de impacto ambiental y planes
conexos, la falta o inoportuna consulta a los pueblos a lo largo
del gasoducto y una serie de transgresiones en la etapa de construcción,
sumados a la debilidad en la capacidad institucional del gobierno
de Bolivia para la fiscalización y el monitoreo de los impactos,
no solo durante la construcción sino como consecuencia de
los efectos de las nuevas prospecciones petrolíferas y gasíferas
que acarrearía la obra.
Cuando se inició la ejecución del
proyecto, resultó evidente que Petrobras no tenía
ni la voluntad política ni la capacidad para cumplir los
planes de manejo ambiental, comunicación social y compensación
en Bolivia. Es así que organizaciones de la sociedad civil
documentaron y presentaron a los patrocinadores varias infracciones
y graves efectos sociales y ambientales, entre ellos la gran proximidad
del gasoducto a la localidad, el vertido de basura, la compra de
madera para construcción obtenida ilegalmente, nuevos caminos
de acceso, control insuficiente de la erosión, daños
a caminos locales, mala conducta de los trabajadores, instalación
de campamentos dentro de pequeñas poblaciones, con la consecuente
utilización de agua e infraestructura de servicios y la disminución
de alimentos y medicamentos disponibles para la población
local. En septiembre de 1998, debido a las presiones crecientes
de grupos locales e internacionales y de los bancos, así
como al fracaso evidente del sistema de seguimiento ambiental, los
patrocinadores del proyecto finalmente nombraron una oidora (ombudsman)
para que se mantuviera en comunicación regular con las ONGs
y organizaciones locales, y facilitara su participación en
el seguimiento in situ. Reconociendo el papel fundamental del comité
de seguimiento local para presentar información exacta y
bien fundamentada sobre determinados efectos e infracciones, los
bancos tuvieron que apoyar y desempeñaron un papel decisivo
en la formalización del papel de las ONG en el seguimiento
in situ, estableciéndose nuevos mecanismos de comunicación
y logrando el reconocimiento de Petrobras y los demás patrocinadores
del proyecto al seguimiento realizado por los órganos coordinadores
de la sociedad civil .
Sin embargo la actuación de la Oidora y
el Comité fue concluída antes de que se concluyan
las obras de mitigación previstas en el estudio de impacto
ambiental. Debido a ello, uno de los aspectos críticos resultó
la falta de restauración, reforestación y restablecimiento
oportunos de la vegetación a lo largo del gasoducto. Las
consecuencias previsibles de los impactos a largo plazo se están
evidenciando en la actualidad, particularmente en la región
del Pantanal, donde los equilibrios de ecosistemas dependen de los
delicados flujos hídricos superficiales y subsuperficiales
interrumpidos por el gasoducto, que actúa como una especie
de dique de redistribución, secando lagunas y curiches, con
el consiguiente impacto a las pequeñas poblaciones cuya vida
estaba estrechamente relacionada con estos cuerpos de agua .
Asimismo, la relación del gasoducto con
nuevos proyectos y actividades también empieza a ser observada.
Por de pronto, la delicada región del Pantanal de Bolivia
se ha convertido en el centro de planificación de proyectos
altamente contaminantes como pueden ser la petroquímica,
la explotación de hierro y actividades de siderurgia, la
instalación de un puerto en medio de bosques de palmares
y áreas inundadas en el Parque Nacional Otuquis. Todo ello
a partir de la instalación de gasoducto.
Gasyrg
La construcción del gasoducto Gasyrg por
parte de Petrobras, entre Yacuiba y Río Grande, cuando existía
ya el ducto de Transredes (Yabog), paralelo al trazo del Gasyrg,
fue ampliamente cuestionada, no solo porque permitió a Petrobras
completar la reconstrucción de toda la cadena hidrocarburífera,
antes en manos de la desmantelada YPFB, sino por lo innecesario
de causar impactos a territorios indígenas, áreas
protegidas y ecosistemas poco intervenidos, existiendo suficiente
capacidad instalada y proyectada de transporte en el gasoducto Yabog.
El gasoducto Yabog se extiende desde la frontera
de Bolivia (Yacuiba) y Argentina hasta la estación de compresión
de Río Grande, localizada aproximadamente a 40 Km al Sudoeste
de Santa Cruz, Bolivia, punto de inicio del Gasbol. La extensión
del ducto es de 430 Km de sur a norte, con una capacidad de 24”
de diámetro y 8.2 MMmcd. El gasoducto Yabog fue construído
hace 30 años para transportar gas desde Bolivia a la Argentina.
Debido a los nuevos descubrimientos de reservas en el sur del país
y los cambios en la demanda de gas natural, Transredes S.A., la
principal transportadora de hidrocarburos en Bolivia, decidió
incrementar la capacidad del ducto con el objetivo de transportar
gas desde el Sur de Bolivia y la Argentina, hasta la Estación
de Comprensión de Río Grande, para continuar su transporte
hacia el Brasil.
El incremento de la capacidad del Yabog implica
la instalación de una tubería de 36” y la instalación
de unidades de compresión en las estaciones de Caigua, Taquiperenda
y Saipirú, requeridas para impulsar el flujo de los volúmenes
proyectados.
La instalación de la nueva tubería
fue prevista en el mismo derecho de vía o corredor del ducto
existente utilizando las mismas estaciones de compresión,
regulación de presión e instalaciones de mantenimiento
y operación del gasoducto Yabog. Por ello los costos ambientales
son reducidos en relación a la construcción de un
ducto nuevo, como el Gasyrg. El principal impacto ambiental directo
se relaciona con la ampliación del derecho de vía
(de 20m a 30m, además de una zona de amortiguación
de 10 m a ambos lados del derecho de vía) y con los impactos
asociados a la construcción, tales como instalación
de campamentos .
Transredes S. A. fue formada en mayo de 1997, durante
el proceso de capitalización para hacerse cargo de lo ductos
que estaban a cargo de YPFB. Enron y Shell son las empresas transnacionales
que tienen el 50% de participación en Transredes.
Gasoducto San Alberto-Yacuiba
El 12 de septiembre la Asamblea de las Instituciones
de la 2da Sección de la Provincia Gran Chaco resolvió
ratificar los planteamientos efectuados a PETROBRAS surgidos de
las preocupaciones generadas por los impactos ambientales de las
actividades de explotación hidrocarburífera y el tendido
de los ductos. Las demandas de las instituciones de la región
exigían el respeto de las ordenanzas municipales sobre las
actividades económicas que se realizaban en la región,
la reparación de los daños causados por la empresa
en la población de Caraparí, como en el Parque Nacional
Aguarague y la provisión de energía a través
de la instalación de una planta termoeléctrica. El
21 de septiembre Rafael Doria, Director de Explotación y
Exploración respondió a las instituciones de Yacuiba
rechazando cada uno de los puntos señalados, insinuando intereses
personales y la puesta en riesgo de las inversiones en la zona y
en el país, amenazando con el replanteamiento de sus “actividades
sociales voluntarias” y la petición al gobierno de
garantías para su trabajo, lo que Petrobras efectuó
de manera inmediata mediante notas a los Ministros de Desarrollo
Económico y de Comercio Exterior e Inversión. En las
notas mencionadas, señalaban que las exigencias de la región
eran desproporcionadas y al margen de la legislación vigente,
además de ser suscritas por entidades públicas. Remarcaron
que habían cumplido con la legislación vigente, lo
cual no era cierto, como lo demostraron los Gobiernos Municipales
de Caraparí y Yacuiba en el documento de oposición
a la otorgación de la concesión presentado a la Superintendencia
de Hidrocarburos.
El fecha 18 de agosto de 2000 la Superintendencia
de Hidrocarburos publicó el extracto de la solicitud presentada
por Petrobras Bolivia S.A. para obtener la concesión administrativa
para la construcción y operación de un oleoducto y
gasoducto entre la planta de procesamiento del Campo San Alberto
y el Punto de Empalme con el Oleoducto Camiri Yacuiba OCY- con el
punto de empalme con el Ducto Yabog. El derecho para construir y
operar ductos, estaciones y plantas para el transporte de hidrocarburos
solo se obtiene por concesión administrativa otorgada por
el Superintendente de Hidrocarburos.
Dentro del plazo previsto por ley, los Gobiernos
Municipales de Caraparí y Yacuiba presentaron su oposición
a la otorgación de la concesión administrativa, en
tanto Petrobras no repare los daños causados ni otorgue la
compensación correspondiente a las partes afectadas, producto
de actividades realizadas por esta empresa sin contar con la respectiva
concesión administrativa ni la autorización para ingresar
al Parque Nacional de la Serranía Aguarague.
Sin embargo, Petrobras continuó con sus
actividades, ignorando a la Superintendencia y la normativa jurídica
del país, alegando que contaba con la licencia ambiental.
Este permiso en ningún caso otorga el derecho para iniciar
obras de construcción de ductos, solo contempla medidas preventivas,
mitigadoras y correctivas que deben ser empleadas durante la realización
de un proyecto, obra o actividad. Los ductos mencionados atraviesan
el Parque Nacional Aguarague, parte del Sistema Nacional de Areas
Protegidas, ubicado en el Chaco Boliviano y protegido por Ley No
2083 de abril del 2000, debido a que constituye un ecosistema de
transición entre Selvas de Montaña y Chaco Serrano,
por su importancia como regulador del régimen hídrico,
cabecera de cuenca y origen de todas las fuentes de agua de las
poblaciones del Chaco Tarijeño. Para la construcción
del ducto se desboscó el Parque, desvió cursos de
ríos y quebradas, contaminándolos y acelerando la
erosión al dejar suelos desnudos en una zona de altas pendientes.
La Licencia Ambiental fue obtenida en base a un
estudio de evaluación ambiental para planes y programas (EIA
estratégico, de escasa profundidad y detalle técnico),
pero además, entre otras irregularidades Petrobras presentó
en febrero, abril y octubre planes de aplicación y seguimiento
ambiental, varios meses después de haber obtenido su licencia
ambiental y no como establece la ley, es decir como una condición
previa al otorgamiento de la licencia, ya que estos debieron ser
evaluados y aprobados junto con el estudio de evaluación
de impacto ambiental. Por tanto, existían irregularidades
en la otorgación de la licencia ambiental por parte de la
Autoridad Ambiental Competente, más aún cuando los
mencionados planes no fueron aprobados por la Autoridad de Areas
Protegidas.
Petrobras, haciendo un mal uso del concepto de
utilidad pública e interés nacional, logró
el aval del gobierno boliviano a su ilegal accionar, afirmando que
sus obras no podían ser paralizadas porque también
perjudicarían al Estado boliviano en la exportación
de gas. Peor aún, amenazaron con no cumplir los proyectos
previamente aprobados para mitigar el impacto social causado a la
población local, aseverando, además que la región
no percibiría las regalías previstas por ley.
Para los bolivianos y en particular para los pobladores
afectados por la contaminación y destrucción de las
únicas fuentes de agua de la región ubicadas en la
Serranía del Aguarague, la conservación de los recursos
naturales es de vital importancia y por ello las empresas transnacionales
minimamente deben respetar la legislación boliviana, garantizando
que sus actividades conserven los recursos naturales y sobre todo
no causen daños a la salud de las personas, derechos garantizados
por la Constitución Política del Estado, que arbitrariamente
fueron desconocidos por Petrobras.
La Superintendencia de Hidrocarburos tiene como
principal misión hacer cumplir la normativa vigente, por
lo que debía pronunciarse sobre la ilegalidad de las acciones
de esta empresa, demostrada por los Gobiernos Municipales de Yacuiba
y Caraparí. A pesar de ello y de haber sido desconocido por
Petrobras, el Superintendente Carlos Miranda rechazó el recurso
de oposición, otorgando la concesión, que de todas
maneras Petrobras no parecía necesitar. Para los habitantes
del Chaco esta actitud de la Superintendencia de Hidrocarburos,
les demostró que por no tener los mismos recursos, no tenían
los mismos derechos y que ninguna autoridad en el país estaba
decidida a hacer cumplir la norma tal cuál está establecida.
Por ese motivo, los pobladores de la región procedieron a
tomar medidas de presión suspendiendo la construcción
del ducto. Solo entonces se conformó una comisión
del Viceministerio de Hidrocarburos que finalmente tuvo que negociar
la atención de las demandas de los pobladores del Chaco.
Como este caso existen muchas denuncias en el Chaco
boliviano de comunidades que se ven afectadas por la apertura de
sendas y pozos exploratorios en sus territorios sin haber sido consultadas.
Recientemente, fue reportado el caso de Tucainti, en el Campo Sábalo.
Lo más común es que Petrobras finalmente consiga firmar
acuerdos con los representantes de las comunidades o parte de ellos,
con lo que no necesitan arreglar con los afectados directos para
compensar cualquier tipo de impacto ambiental o social. Los arreglos
a los que llega Petrobras con las comunidades sirven para la provisión
de uniformes deportivos, reparaciones en las escuelas, participación
en algunas de las obras de los planes operativos anuales de municipios,
como parte de su Programa de Apoyo Municipal, con lo cuál,
además consiguen el apoyo de algunas autoridades municipales.
Con esto, además se logra la asistencia exclusiva de funcionarios
municipales en las visitas de inspección. Por ejemplo en
las obras del túnel del Aguarague, para empalmar el Pozo
Sábalo en el Campo San Antonio, con el ducto Gasyrg, las
inspecciones fueron conformadas por el equipo de la empresa con
funcionarios municipales, impidiendo que alguien más pueda
asistir.
Las consecuencias de esos Programas Sociales de
Petrobras se han empezado a sentir, particularmente en las divisiones
generadas en las comunidades y organizaciones indígenas.
La disconformidad y rechazo se expresan en manifestaciones de protesta,
como es el caso de la marcha de pobladores de San Alberto del Gran
Chaco que partió de esa población en dirección
a la ciudad de La Paz, sede de gobierno, el 1 de junio del 2004,
habiendo recorrido más de 1080 Km hasta el 29 de junio, mientras
otra parte de la población se quedó a encender fogatas
y bloquear los caminos de acceso al Campo San Alberto, impidiendo
las acciones de la empresa. Los marchistas demandaban el ajuste
del uso de la servidumbre sobre las tierras que usa la empresa,
la remediación de impactos y de aguas contaminadas. Tras
29 días de caminata los comunarios exigen además la
expulsión del país de la empresa petrolera Petrobras
y la anulación del contrato con esta empresa .
Los pobladores se sienten engañados con
los convenios firmados con Petrobras. Esos convenios que no son
exclusivos de esta empresa, reflejan cómo las transnacionales
que operan en Bolivia, sin excepciones, trafican con la desinformación
y sobre todo con la pobreza de los habitantes locales, los que no
pueden contar ni siquiera con el apoyo de las instituciones que
tienen como rol el cumplimiento de las leyes en Bolivia, demostrando
el verdadero papel para el que fueron creadas: proteger las inversiones
extranjeras.
Río Hondo
La Ley de Hidrocarburos señala en su artículo
7: “Las disposiciones de la Ley del Medio Ambiente y sus Reglamentos
serán aplicados al sector de hidrocarburos”. Entre
las disposiciones de la Ley del Medio Ambiente se encuentran el
Reglamento de Areas Protegidas y los decretos y leyes de creación
de las mismas. El Art. 5 del Decreto Supremo 23110 de la Reserva
de la Biosfera y Territorio Indígena Pilón Lajas,
del 9 de abril de 1992 establece: “Se prohibe la otorgación
de nuevas áreas de colonización agraria, forestal,
minera y petrolera, garantizándose sin embargo los asentamientos
de colonos, campesinos y propiedades agrarias, así como también
las concesiones forestales, mineras y petroleras establecidas legalmente
con anterioridad al presente decreto supremo, las mismas que estarán
sujetas a reglamentación especial”
El Bloque Río Hondo fue adjudicado en la
licitación de Enero del 2001, habiéndose firmado el
contrato el 30 de octubre del 2001, nueve años después
de la creación de la Reserva de la Biosfera y Territorio
Indígena Pilón Lajas, por lo que dicha concesión
es contraria a lo establecido en el decreto de creación.
Se trata de un millón de hectáreas adjudicadas a Petrobras
Bolivia y Total Exploration Production Bolivia . Tiene las siguientes
áreas de superposición con áreas protegidas:
| Area Protegida |
Sobreposición
con el Bloque Río Hondo (has) |
% |
Reserva de la Biosfera y TCO Pilón Lajas |
146 206,1261 |
35.5 |
| Parque Nacional y TCO Madidi |
360 232,4191 |
14.6 |
| Parque Nacional Isiboro Secure |
121 882,7271 |
13 |
| Total |
|
63.4 |
A principios del 2002, Petrobras inició
el trámite de obtención de la licencia ambiental para
el Proyecto Sísmica 2D Río Hondo Sur, presentando
el estudio de evaluación de impacto ambiental el 18 de septiembre
del mismo año. Dicho estudio fue observado por la sobreposición
con las áreas protegidas mencionadas y por estar ubicado
en áreas de protección estricta y de amortiguación.
Petrobras acusó al Servicio Nacional de Areas Protegidas
de modificar los límites de la Reserva Pilón Lajas
y cuestionó la zonificación de la Reserva, inmiscuyéndose
en asuntos internos del país. Al mismo tiempo demandó
a los Ministerios e Hidrocarburos y Minería, de Desarrollo
Sostenible y YPFB definir la aquiescencia o denegación de
actividades petroleras en Río Hondo Sur, pretendiendo de
esta manera pasar por encima de los procedimientos de evaluación
de impacto ambiental, sin responder a las observaciones efectuadas
al EEIA. Con estas presiones en fecha 14 de enero del 2004 logró
la aprobación de la licencia ambiental.
Al mismo tiempo, Petrobras presentó el estudio
de evaluación de impacto ambiental para acceder a la licencia
ambiental del proyecto Sísmica 2D en Río Hondo Norte,
el mismo que atraviesa áreas que, de acuerdo a la normativa
vigente, no permiten este tipo de actividades, como son la Zona
de Protección Estricta y la Zona de amortiguación
Interna.
El Proyecto Río Hondo Norte prevee la apertura
de una senda de 70 Km de largo que atraviesa en sentido NE la Reserva
Pilón Lajas adentrándose 40 Km dentro de la misma
y fuera del bloque de concesión en aproximadamente dos terceras
partes. Producirá un desmonte de 10.5 Ha en diferentes unidades
de bosque. Se perforarán 2520 pozos de 15 metros de profundidad,
se utilizarán 16 Kg de explosivos por pozo, en total 40.32
Toneladas. Se habilitarán 21 helipuertos con una superficie
de 900m2 cada uno, 280 zonas de descarga, 21 campamentos volantes,
un campamento base de 4 Has cerca de la comunidad El Palmar, de
donde se proveerá de agua. 150 personas trabajarán
en el proyecto de las cuales únicamente 35 a 45 serán
locales. Para el abandono simplemente ha previsto la limpieza del
área esperando que por revegetación natural se cubran
las áreas desboscadas para la senda, helipuertos, zonas de
descarga y campamentos.
De acuerdo a las organizaciones locales, ninguno
de los dos proyectos fue consultado con las comunidades y ni siquiera
el trabajo de campo fue realizado en el área. No reporta
información que permita establecer una línea base
del área protegida y del área de influencia del proyecto.
El proyecto Río Hondo Norte se ubica en un área de
alta sensibilidad ambiental, por lo tanto absolutamente incompatible
con actividades hidrocarburíferas bajo ningún tipo
de consideración. Se trata de la región ecológica
más diversa del planeta, la cuenca alta de los Andes tropicales,
donde se encuentra el 40% de la herpetofauna neotropical y más
de 100 especies de mamíferos. Además se estima un
10% de endemismo de aves y roedores y 10% de endemismo en plantas
dentro de esta región. Se trata de una de las regiones de
mayor prioridad para la conservación de aves del geotrópico.
El mismo “Diagnóstico del Estado Inicial del Ambiente”
realizado por la Petrobras señala que “la mayor parte
del área se encuentra en un nivel prístino sin intervención
humana, como la Serranía Beu y Muchanes. Se trata de un área
de mucha pendiente y frecuentes derrumbes, donde estos producen
un habitat variable, con constante cambio de niveles sucesionales
de flora y de bosque Montano y Subtropical, en un estado estable
de constante cambio y variación de vegetación que
permite la alta riqueza en especies biológicas en el área.
Pilon es la más diversa y viable área del bosque Tropical
en Bolivia.
Es precisamente en este lugar, en el corazón
de la Amazonía boliviana, en la Reserva de la Biosfera y
Territorio Indígena Pilón Lajas, en los departamentos
del Beni y La Paz, que se encuentra el centro de ecoturismo indígena
denominado Mapajo. El proyecto Mapajo pertenece y es operado por
las comunidades del Río Quiquibey, las que han creado la
Empresa Ecoturismo Indígena Mapajo, para generar ingresos
a través del turismo sostenible y de esta manera proteger
los bosques, animales y formas de vida. Junto a este proyecto actualmente
operan en la zona el Albergue Chalalán, el proyecto San Miguel,
el proyecto comunitario agroecológico TES Yucumo Rurrenabaque
y también están por operar los proyectos de la TCO
Mosetenes en Santa Ana y El Cebú- Rurrenabaque.
6. Del gobierno a Petrobras
Mucho se ha discutido sobre el paso de ex autoridades
de hidrocarburos a empresas petroleras e inclusive el Anteproyecto
de Ley presentado por el Ejecutivo a la cabeza del presidente Carlos
Mesa, intenta reglamentar estos poco éticos traspasos. Resulta
casi anecdótico revisar que quien firmó el contrato
de venta de gas con Petrobras, por parte de YPFB es ahora el principal
representante de esa compañía en Bolivia, Arturo Castaños.
Lo mismo ocurre con el ex Vicepresidente de Negociaciones y contratos,
ex presidente de YPFB y actual negociador de Petrobras Bolivia,
Hugo Peredo. En niveles jerárquicos más bajos, el
Coordinador de la Oficina de Control y Seguimiento Ambiental OSCA,
creada con un crédito de 5 millones de dólares del
Banco Mundial para controlar los impactos que provocan las actividades
petroleras, dejó esa función para convertirse inmediatamente
en el Responsable de Calidad, Salud y Medio Ambiente de Petrobras
Bolivia S.A. (Gustavo Calderón). Mientras ocupó ese
cargo, jamás fue emitida una sola observación, amonestación
o llamada de atención no solo a Petrobras sino a ninguna
empresa petrolera a pesar de las demandas, denuncias, protestas
de los pobladores e inclusive de las amonestaciones del Ministerio
de Desarrollo Sostenible.
El último escándalo suscitado en
el país ha develado que Petrobras y Total (entre otras) realizan
aportes financieros a YPFB para gastos de capacitación, viáticos
y consultores que son utilizados inclusive para el pago de honorarios
de autoridades de muy alto nivel y que, de acuerdo a reglamentación
de los contratos, deben ser rendidos al Titular (empresa petrolera)
y deben ser de beneficio de ésta última.
Aunque, por el momento, la ley poco diga o establezca al respecto,
resulta por demás poco ético que una empresa que se
autodefine “con enorme responsabilidad social y profundamente
preocupada con la preservación del medio ambiente”
, realice este tipo de prácticas que sugieren rápidas
conclusiones.
CONCLUSIONES
- Los datos señalados muestran el espectro
de intereses de Petrobras en Bolivia, cuyas connotaciones seguramente
se reflejarán en el plano político, en las decisiones
a ser asumidas por el país e inclusive, probablemente en
las decisiones asumidas por grupos de interés y regionales.
Por tanto, es necesario destacar la importancia de todas las negociaciones
que se realizan con el vecino país, tanto en términos
del contrato de venta de gas con Brasil, así como otros contratos
y negociaciones, menos conocidos, menos fiscalizados y menos transparentes.
- Si bien, a la fecha Petrobras y el gobierno brasileño
no se encuentran renegociando el contrato de compra venta de gas
con Bolivia, están alcanzando sus objetivos de obtener gas
a precio mucho más barato. Ese es el verdadero motivo por
el que la termoeléctrica de Corumbá, que se encontraba
en el congelador, tomó vigencia en la TermoPantanal: la sustancial
rebaja del precio del gas boliviano para la puesta en funcionamiento
de la planta. Todas las termoeléctricas del Plan Prioritartio
de Termoelectricidad de Brasil reciben gas natural boliviano a un
precio de $US. 2.72 por millón de BTU, mientras que el precio
para la Termo Pantanal será de $US. 1.4.
- A pesar de ser una empresa que responde a una
política de Estado, Petrobras demuestra un comportamiento
en Bolivia similar al de cualquier transnacional petrolera, en especial
en lo que se refiere a responsabilidad ambiental y social, utilizando
estrategias comunes a las demás empresas que operan en el
país, tanto en la minimización de sus responsabilidades
frente a los impactos generados, como en las estrategias para salvar
obstáculos de orden social y también procedimental.
- Resulta evidente que el gas natural es un elemento
esencial de la geopolítica boliviana, pero tanto transnacionales
como instituciones financieras multilaterales se encargan de reducir
la capacidad de negociación del Estado no solamente a través
de las reformas del Estado sino de mecanismos de contratación
a funcionarios de alto nivel o estratégicos para las actividades
de las empresas.
- Resulta evidente la falta de una Política
Nacional de Integración que establezca, en primer lugar,
lo que los habitantes del país conciben como integración
y defina objetivos para construir, consolidar y profundizar relaciones
y proyectos bilaterales, regionales o continentales. La construcción
de esas políticas nacionales, requiere una visión
integral y un enfoque desde la sustentabilidad, para definir los
usos y prioridades que se darán a los recursos naturales
y para reflejar la estrategia de desarrollo del país que
queremos lograr.
- Existe una creciente conciencia de la necesidad
de que el país asuma un nuevo rol a partir de su posición
estratégica desde el punto de vista geopolítico tanto
en términos de ubicación geográfica, como de
recursos, no solo energéticos. ¿Cómo se aprovecha
esta situación y se posesionan los intereses del país
frente a los intereses de nuestros vecinos y de las empresas transnacionales
que operan en ellos? Se trata de una tarea que requerirá
una profunda reflexión interna y la creación de una
plataforma de voluntades, capacidades y sobre todo conciencia y
dignidad.
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