| Patricia Molina Carpio*
El tema de servicios ambientales se enmarca
en preceptos manejados por las teorías económicas
neoclásicas especializadas que han dado origen a la Economía
Ambiental.
A partir de lo que se considera un hecho básico
de la economía: la escasez de recursos frente a las múltiples
y crecientes necesidades, la Economía Ambiental establece
que el instrumento de asignación de recursos más
eficiente es el mercado, porque en él, los agentes económicos
contribuyen a maximizar el Beneficio Social. El mercado competitivo
supone la atomización de las unidades económicas,
la libre entrada y salida, información perfecta y ausencia
de distorsiones.
Sin embargo, las mismas teorías reconocen
que el mercado no es perfecto, que presenta imperfecciones,
distorsiones que determinan costos sociales en el análisis
costo beneficio. Así, de a cuerdo a la Economía
ambiental, los problemas ambientales y de gestión de
recursos naturales obedecen a las siguientes fallas de mercado:
a) Existen bienes públicos que son de
libre acceso (recursos comunes)
b) Existen externalidades, es decir actividades que algunas
personas desarrollan y que afectan el bienestar de otras, de
las cuales las primeras no se responsabilizan
c) Existen fallas de información
Por lo tanto, a partir del análisis
de los postulados de la teoría neoclásica económica,
la economía ambiental asume que esos problemas ambientales
y de gestión de recursos pueden identificarse y solucionarse
con metodologías de mercado, como la aplicación
del análisis costo-beneficio a los bienes “libres”
que integran el medio ambiente. Para ello, requiere que esos
bienes libres sean valorados, ya sea implantando la propiedad
y el mercado sobre ellos o simulando dicho mercado, con el objetivo
de asignarles valores teóricos, apoyados sobre diferentes
cálculos que configuran los métodos propuestos
de valoración económica de bienes y servicios
ambientales.
Bajo este enfoque se dice que hay bienes cuyos
precios no expresan lo que realmente valen, ya que en su precio
no se toma en cuenta algunos costos: por ejemplo no contemplan
el costo de tratamiento de aguas residuales que se utilizó
en su elaboración (porque tampoco se les hace ningún
tratamiento) que tampoco contemplan (no se subsanan) en el proceso
de producción, generando así una serie de “externalidades”
que perjudicarán a otras personas (por ejemplo los vecinos
afectados por gases o agricultores que usan esas aguas residuales,
cuyos sembradíos se contaminan, etc.). En ese entendido
la economía ambiental propone que para corregir tales
“fallas” deberían internalizarse esos costos,
a través de distintos procedimientos.
También se dice que algunos bienes (como
son algunos recursos, un bosque, ecosistemas o funciones de
los mismos), no tienen precio, por lo que hay que asignárselos,
de tal manera que puedan ser “valorados”. Para ello
han elaborado diferentes métodos, entre ellos, la “Valoración
Contingente”, el “Método de Costo de Viaje”,
“Precios Hedónicos”, “Método
de Reemplazo”, etc. Estas metodologías logran asignar
precios a recursos mediante métodos directos e indirectos,
solucionando el “impase”.
La Economía ambiental y la economía
de los recursos naturales, parten del supuesto que toda “externalidad”
puede recibir una valoración monetaria. Extiende por
lo tanto la lógica de la economía más allá
del mercado. En otras palabras, su proposición consiste
en ampliar ecológicamente el mercado. Pero los agentes
económicos valoran de manera arbitraria los efectos irreversibles
e inciertos de las acciones actuales sobre las generaciones
futuras.
La principal crítica desde la perspectiva
de la Economía Ecológica , es que no se puede
poner un límite a la producción que sea incontestable,
desde el mercado, porque no es posible conocer los “costos
externos marginales”. La alternativa desde la economía
ecológica es poner el límite a las emisiones o
a la producción desde fuera de la economía, a
partir de un debate científico-político de evaluación
social.
FUNCIONES AMBIENTALES VS. FUNCIONES
ECOLOGICAS
La conceptualización de los “servicios
ambientales”, su valoración y posterior titulación
extrapola ciertos conceptos de la ecología a la economía.
De acuerdo a Barzev (2000), (citando a Hueting et al 1997),
las funciones ambientales son los posibles usos de la naturaleza
por los humanos y los servicios ambientales son las posibilidades
o el potencial a ser utilizado por los humanos para cualquier
fin. Ello se complementa con la definición de bien ambiental,
aquel producto de la naturaleza directamente aprovechado por
el ser humano.
Pero existe una diferencia fundamental entre
la definición de los servicios ambientales con las funciones
ecológicas de los ecosistemas. La función ecológica
de un ecosistema es un criterio biológico, e incluye
entre otras:
• Asegurar la continuidad evolutiva de
las poblaciones biológicas
• Mantener los procesos ecológicos, como son la
sucesión ecológica (desde comunidad pionera a
clímax), el ciclo de nutrientes, el equilibro de las
redes tróficas.
• Proveer diversidad de sitios y rutas a lo largo de la
cual se llevan a cabo interacciones entre los componentes vivos
y de estos con los componentes abióticos de los ecosistemas
(agua, suelo, aire, etc.).
• Proveer de hábitat y nichos ecológicos
a la flora, fauna y micro organismos.
• Mantener la estructura de los ecosistemas, incluyendo
la estratificación, subioarquitectura, etc.
• Mantener la interacción con otros ecosistemas,
a través por ejemplo de transportar y reciclar sedimentos
que mantienen humedales y zonas estuarinas.
• Proveer refugios para especies migratorias.
El concepto de funciones o servicios ambientales,
pertenece al ámbito de la economía ambiental.
Constanza (1998) identifica los siguientes servicios ambientales:
• Regulación de gases atmosféricos
• Regulación climática, especialmente de
los gases que producen efecto invernadero
• Protección contra desastres ambientales, por
ejemplo control de inundaciones, tormentas, ciclones por la
presencia de vegetación.
• Provisión de agua a través de su retención
y almacenamiento.
• Control de la erosión, prevención de la
pérdida de suelo por el viento, agua e escorrentía,
etc.
• Formación de suelo, por medio de la acumulación
de material orgánico.
• Ciclo de nutrientes, incluyendo fijación de nitrógeno
y otros químicos importantes.
• Tratamiento de desechos, control de la contaminación.
• Polinización, provisión de polinizadores
para favorecer la reproducción de poblaciones de plantas.
• Control biológico, usando los enemigos naturales
de pestes.
• Producción de alimentos, por ejemplo animales
de caza, pesca.
• Materia prima para obtener fibras, combustibles.
• Recursos genéticos para obtener nuevas medicinas,
cosméticos, semillas, etc. Los recursos genéticos
pueden ser objeto de propiedad intelectual individual, a favor
de empresas transnacionales.
• Recreación, sobre todo con fines de ecoturismo.
La Economía Ambiental ve a la naturaleza
con una lógica de “capital”. Describe como
“capital natural” al stock de materiales e información
que existe en la naturaleza y como “servicios ambientales”
al flujo de materiales, energía e información
del stock del capital natural, combinado con capital humano
o manufacturado para el bien humano (Constanza, et al 1998).
Esto ha creado una nueva generación
de instituciones y puestos de trabajo para un creciente numero
de profesionales deseosos de trabajar haciendo investigación,
certificación y administración de servicios ambientales.
Algunos consultores prestan servicios en las oficinas de las
Naciones Unidas y hacen lobby en las reuniones de negociación
de los convenios sobre cambio climático, biodiversidad
y otros. (Acción Ecológica, 2003).
En este marco, se proponen soluciones de mercado
para la conservación de la biodiversidad. En julio del
2002, fue presentado a la Dirección General de Biodiversidad
el anteproyecto de Ley de Servicios de la Diversidad Biológica,
el cual establece las siguientes definiciones:
• Servicios Ambientales: aquellos beneficios
que obtiene la sociedad como efecto de la existencia o de los
procesos naturales de la diversidad biológica (absorción
de carbono, protección de cuencas, actividades recreacionales,
ecoturismo, etc.). Y actualmente se encuentran amenazados por
la destrucción y degradación de la naturaleza.
(Por lo que en el proyecto mencionado :) “la Ley otorga
al titular del derecho un interés económico que
lo incentiva a evitar la destrucción y degradación
de la naturaleza y realizar acciones para el mantenimiento de
dichos servicios.”
• Entiende por sostenibilidad el mantenimiento
de la “vitalidad” de los procesos de los recursos
de la biodiversidad.
• Por “participación de
la comunidad” que las poblaciones vecinas a los proyectos
de aprovechamiento comercial y sostenible de la biodiversidad
se “sientan” partícipes y beneficiarios de
los mismos.
• El proyecto de ley establece mecanismos
que posibilitan a los particulares el acceso, ejercicio y extinción
de derechos sobre la diversidad biológica en cuanto a
servicios ambientales, vida silvestre y recursos genéticos,
estableciendo mecanismos de licencias con el fin de realizar
estudios de aprovechamiento comercial de servicios de la biodiversidad
biológica y de la Vida Silvestre, mecanismos de concesión,
para el aprovechamiento comercial de los servicios ambientales
y de la vida silvestre y el mecanismo de contrato para el Acceso
a los Recursos Genéticos.
• De acuerdo al proyecto mencionado:
“La ley se constituye en un importante instrumento que
vuelve la riqueza de diversidad biológica que tiene el
país en un capital para los bolivianos, convirtiéndose
de esta manera en un importante instrumento para conservación
y mejoramiento de esta riqueza, la generación de empleos
y la lucha contra la pobreza”. (Servicios Ambientales
S.A.. Exposición de motivos. Anteproyecto de Ley de Regulación
de l Servicios de la Diversidad Biológica, julio 2002)
BIONEGOCIOS O BIOCOMERCIO
Paralelamente en la misma fecha, otro consultor
entregaba el “Diagnóstico sobre el Biocomercio
en Bolivia y Recomendaciones para la puesta en marcha del Programa
Nacional de Biocomercio Sostenible”, enmarcado en la Iniciativa
Biotrade de la UNCTAD.
“El Programa Biotrade combina el desarrollo
económico con la conservación de la biodiversidad,
dándole así un contenido económico concreto
al Convenio sobre Diversidad Biológica; ayuda a promover
el desarrollo de mercados locales así como estrategias
y regulaciones para guiar las fuerzas del mercado; incita a
los países en desarrollo a colocar productos y servicios
derivados de la biodiversidad en los mercados nacionales e internacionales
a través del sector privado y a canalizar parte de los
beneficios obtenidos hacia los actores locales, incluyendo las
comunidades indígenas; apoya a los países en desarrollo
en su empeño por aprovechar los mercados emergentes a
nivel mundial para productos y servicios derivados de la biodiversidad”.
“Entre la gran diversidad de actores
privados involucrados en el aprovechamiento de los recursos
biológicos, se destacan tres grupos principales: empresas
privadas, comunidades indígenas y/o locales y ONG´s.
Se considera que las empresas privadas asumirán el rol
central en la implementación del Programa, por su carácter
proactivo e innovador y su capacidad comercial, que son los
elementos considerados como fundamentales para iniciar bionegocios
sostenibles con recursos naturales”.
Entre los bienes o productos se destacan los
siguientes:
• Los parientes silvestres o nativos
de cultivos domesticados comerciales ya conocidos, tales como
el maíz, patata o papa, yuca, maní por ejemplo.
• Las plantas medicinales, por la gran variedad de especies
con características taxonómicas adecuadas, encontradas
en los estudios preliminares.
• Las plantas ornamentales.
• Las plantas nativas comestibles, como hongos, frutos
silvestres, hojas, tallos y otros componentes vegetales.
• Las plantas aromáticas y especies nativas, para
su utilización en la industria cosmética y alimenticia.
• Los animales silvestres y los productos derivados como
pelajes, resinas, almizcles, etc., que se pueden utilizar también
en diversas industrias.
• Los recursos genéticos, utilizados con fines
de investigación y procesos industriales.
Por su parte, los servicios ambientales derivados
de la diversidad biológica y más específicamente,
del aprovechamiento sostenible de las funciones ecosistémicas
de esta diversidad, destacándose:
• El secuestro de carbono y otras funciones
de mitigación/adaptación al cambio climático.
• La regulación del ciclo hidrológico y
protección de cuencas.
• La prevención de la desertización y el
resguardo de seguridad alimentaria.
• El aprovechamiento de los valores estéticos de
los ecosistemas, incluyendo aquellos necesarios para el ecoturismo
y las actividades conexas”. (Ministerio de Desarrollo
Sostenible Planificación. Diagnóstico sobre el
Biocomercio en Bolivia, julio 2002).
SERVICIOS AMBIENTALES O PRIVATIZACION
DE LA BIODIVERSIDAD
La "venta de servicios ambientales"
se ha convertido en el nuevo paraguas conceptual para justificar
la mercantilización y privatización de servicios
y recursos básicos, socavando valores culturales y éticos,
principalmente entre las comunidades indígenas y campesinas.
Su origen se ubica en el reconocimiento y deformación
del análisis que propone la economía ecológica
de los desequilibrios que ha creado el modelo de libre mercado
por la destrucción ambiental y el abuso de los recursos
naturales con la consiguiente erosión cultural.
Bajo el concepto de “venta de servicios
ambientales” se está llevando a organizaciones
y comunidades a caer en esta nueva trampa de mercado, con la
esperanza de obtener alguna fuente de recursos, convirtiéndolas
en mercaderes de los recursos y conocimiento, con el agravante
de que en un mercado competitivo no todos podrán participar.
Así, se crearán nuevas fuentes de conflictos,
dentro y entre comunidades, en la carrera por llegar primero
a vender a su nombre los recursos y conocimientos colectivos.
En realidad, en lugar de reconocer el hecho de que las comunidades
realizan verdaderamente un manejo sustentable de sus recursos
y territorio y en consecuencia, fortalecer y respetar los derechos
integrales de esas comunidades a la tierra, recursos, la cultura
propia y la autonomía, se introduce un sistema de “pagos”
a sectores o dirigentes dentro de algunas comunidades definidas
como “sustentables” por criterios externos, como
el Banco Mundial, ONG´s conservacionistas o gobiernos.
Cuando este “pago” o “subsidio” se termina
y las comunidades no pueden seguir con determinadas actividades
planteadas, se transforman en depredadores y alguna empresa
privada “tiene” que hacerse cargo de sus recursos
en nombre de la “sustentabilidad .
En realidad se trata de una nueva modalidad,
inventada por las mismas transnacionales más contaminantes
o los estados que tienen una mayor responsabilidad en la contaminación
global, para comercializar la biodiversidad, otorgándose
la posibilidad de justificar la contaminación mientras
se realiza un jugoso negocio, Bajo esta visión, se convierte
a los bosques, las cabezas de cuencas, los cauces de los ríos,
los mantos freáticos, los recursos genéticos y
los conocimientos indígenas y la belleza de un paisaje
en "capital" y mercancías redituables que pueden
ser comerciadas por quien se atribuya su propiedad y tenga dinero
para comprarlas.
La venta de servicios ambientales también
es de interés de las empresas biotecnológicas
y farmacéuticas, ya que permitirá que con un pago
mínimo se legalicen actividades de biopiratería
y privatización de recursos colectivos, mientras los
gobiernos promueven el uso de patentes sobre seres vivos y conocimientos
indígenas, que les permitirán contabilizar y "repartir
los beneficios" de la venta de la biodiversidad. Así
el tema de los servicios ambientales ha sido incorporado a las
negociaciones de los tratados de libre comercio, desde la OMC
hasta el ALCA y el TLC EU-Centroamérica, donde se propone
facilitar y eliminar los impedimentos para que el comercio de
servicios ambientales pueda florecer sin trabas .
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• Ministerio de Desarrollo Sostenible y Planificación.
Viceministerio de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Desarrollo
Forestal, Dirección General de Biodiversidad. 2002. Diagnóstico
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• Ribeiro, S. La Trampa de los servicios ambientales.
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• Ribeiro, S. Lógicas perversas, transgénicos
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