Publicado el 2012-01-18

En Defensa del Maíz, contra la amenaza de los transgénicos

SENA-Fobomade

Música, poesía y reflexión se fusionaron en una velada cultural en Defensa del Maíz, riqueza invaluable legada por generaciones de indígenas y campesinos, hoy amenazada por el ingreso de semillas transgénicas a Bolivia. El evento sobrepasó la capacidad de Caza Duende, en el centro de la ciudad de La Paz, y reafirmó el reconocimiento de Bolivia como centro de origen, diversidad y domesticación del maíz.

El encuentro fue convocado la noche  del martes 17 de enero por la Alianza para el Consumo Responsable y Solidario y el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (FOBOMADE), en el marco de una campaña que invita a la población a ser parte del movimiento en Defensa del Maíz.

 “Maíz que alumbra un destino/ Maíz que ilumina un deseo/ Maíz que no se rinde, maíz”, dice Pablo Cingolani en su Canto al Maíz, que matizó la gala cultural que sobrepasó la capacidad de Casa Duende, en el centro de la ciudad de La Paz.

La Defensa del Maíz también inspiró a los integrantes de La Quimera, llegados de Sucre exclusivamente para cantarle a la variedad de formas, colores y sabores de maíces que Bolivia produce en el Altiplano, el Chaco, la Amazonía, y los Valles y Llanos.

Al ritmo de rap, la creatividad de Marraqueta Blindada, estuvo presente en la velada, reclamando la conciencia social en defensa del maíz como un alimento cuya diversidad permite degustarlo en la mesa de los bolivianos como api, somó, mote, chuspillo, huminta o cualquier otra forma de elaboración imaginada en la variada culinaria nacional.

Con su estilo reague-folk, el grupo musical Etrea, presentó canciones inéditas y provocó la entusiasta participación de la nutrida audiencia que se dio cita en el encuentro que convocó a defender los derechos como consumidores y solidarizarse con los derechos de los agricultores a preservar sus semillas de la contaminación de los transgénicos.

En medio de la celebración, una pausa para la reflexión.  Carlos Lemuz, en representación de la Sociedad de Arqueología de La Paz, colocó las referencias empíricas que evidencian que Bolivia es ancestralmente centro de diversidad y domesticación de diversas variedades de maíces.

“Existen evidencias que 1.500 a.c. en lo que hoy son los territorios de Bolivia, el maíz era un componente dietético esencial en los primeros asentamientos de los alrededores de Copacabana, Guaqui, Tiahuanacu y otras poblaciones cercanas al Desaguadero”, dijo, a tiempo de destacar que “también en los territorios de lo que hoy es Cochabamba, los valles de Larecaja, Chuquisaca, este cultivo era parte de la identidad de cada pueblo, que tenía una especie diferente y una forma específica de preservarlo”.

Hablar del maíz, sostuvo Lemuz, es hablar de uno de los más importantes patrimonios culturales, legado por las culturas prehispánicas.

Por su parte, María Julia Jiménez, coordinadora de la Alianza para el Consumo Responsable y Solidario, puntualizó que “generaciones y generaciones de indígenas y campesinos han permitido conservar una variada gama de maíces, haciendo que Bolivia cuente con el mayor número de razas catalogadas – 77 en total – respecto a los demás países sud y centro americanos, seguida de Perú (66) y México (65)”.

La certificación de las 77 variedades de maíz en Bolivia, no es simplemente un dato, “es la evidencia que nos permite defender este cultivo, frente a quienes pretenden levantar la prohibición de ingreso o producción de cualquier tipo de maíz transgénico en Bolivia, con el argumento de que no somos centro de origen y diversidad de este cultivo”, sostuvo Jiménez.

Recordó que desde el 2005 rige en el país una estricta prohibición de ingreso o producción de cualquier tipo de maíz transgénico, y que  en apego a la Constitución Política del Estado,  la Ley de Revolución Productiva Comunitaria - aprobada en junio de 2011 -  incorporó entre los cultivos transgénicos prohibidos aquellos de los cuales el país es centro de origen y de diversidad, pero pocos meses después, un proyecto de reglamento formulado por el ministerio de Autonomías y el viceministerio de Agricultura sugería la necesidad de aprobar los transgénicos porque debido a la crisis alimentaria ya se estaba importando maíz transgénico para comida de pollos.

La campaña en Defensa del Maíz, tiene el propósito de generar múltiples expresiones de solidaridad y conciencia para que la población movilizada defienda sus derechos como consumidor y, a la vez,  se solidarice con los derechos del agricultor a preservar su propia semilla y producir de manera responsable para su comunidad y para el consumo nacional.


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